Laura Barragán

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    "Saudade de nosotros mismos, cuando vemos que el tiempo no nos perdona...
    ...Saudade realmente es no saber."
    Miguel Falabella


    Conocí la palabra "Saudade" en Lisboa; al parecer sólo quienes hablan el portugués saben lo que significa. En español no tenemos una palabra que la defina con exactitud. Me tomó algunos días entender su significado tan amplio ya que abarca un conjunto de sentimientos profundos, reunidos todos ellos en esa sencilla palabra.

    Saudade se refiere a la soledad, a la nostalgia. A la tristeza de no volver a ver a alguien; al sufrimiento que conlleva saber que no se volverá a estar en cierto lugar o en determinada situación; es un profundo sentimiento de desolación; de "desasosiego" como traducen a Fernando Pessoa. Saudade es la melancolía por nuestra propia vida, por el implacable paso del tiempo.

    Por las calles de Portugal se ve la imagen de Pessoa con alguna de sus frases donde nos recuerda que la tristeza está allí acechando; no deja que nos olvidemos del profundo dolor de "echar de menos", de "extrañar". Este sentimiento se siente en las calles, en los balcones, en las fachadas de las casas; en el "eléctrico" en su música: el fado.

    Hay que estar en Lisboa para percibir el olor al mar donde desemboca el Tajo; tener la vista panorámica desde el Castillo de San Jorge; ver a detalle las historias que cuentan los azulejos que recubren las paredes de las casas; escuchar el sonido del Fado; pasar la tarde en alguna terraza y cruzar nuestros ojos con la mirada triste de los lisboetas.

    Desde ese viaje a Portugal las Saudades asaltan mi vida sin avisar; será porque ahora sé que existen y puedo reconocerlas cuando se presentan. No sé si regresaré a ese lugar, pero sí se que algunos pedacitos de mí se quedaron atrapados entre los angostos callejones de Sintra; en un merendero local; en los viejos tranvías; dentro de las paredes del monasterio de los Jerónimos, y en alguna esquina de la Baxia de Lisboa.

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